ACOMPAÑAMIENTO EN EL POSTPARTO ( Eva, Raul y Arian)

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Mi historia de postparto con acompañamiento.

Nueve meses esperé aquel momento, casi 42 semanas.

Estaba tan convencida de que iba a vivir un momento tan brutal  y mágico pariendo, que la felicidad me embargaba.

Pero mi parto no fue como yo quería, fue una cesárea, que aún entrando en mis planes, no entró en mis planes. Y eso fue fuerte para mí. El final de ésa etapa, fue el principio de todo y lo viví de manera muy intensa, pero descolocada por momentos.

Y ahí estaba ella.

Iniciar el camino de la maternidad, con sus luces y sombras de la mano de alguien tan especial, mi Sara… me hizo sentir acompañada, segura, recogida y rescatada en los momentos más duros- que los hay- y reconfortada continuamente.

Animada en la búsqueda interior del “yo” más profundo, de la tranquilidad, de la mamífera CAPAZ que todas llevamos dentro y  en la escucha propia del instinto ,a veces dormido, entre el caos que nos rodeaba las primeras semanas, las primeras horas, los primeros días…  y lo encontré.

Casi diez meses después miro atrás  y agradezco tanto haberla tenido a mi lado, apareciendo siempre en el momento más oportuno, entrando en mi nube de hormonas con una llamada, siempre respetuosa con el momento, comprensiva y sabia. Esperando paciente a que yo diera señales para acercarse a mí.

Y es que hay cosas que nadie me contó del puerperio… Hay un “algo” oculto y especial dentro de cada una de nosotras que se despierta en el momento de la verdad, que en mi caso fue al cerrar la puerta con Arián en brazos, cuando llegamos a casa. Y ése algo en mi caso me abrumó, aún siendo una maternidad la mía, ansiada desde hacía años.

Cerramos la puerta, ví las flores, miré alrededor, silencio . Lloré y lloré… mares, lloré horas, lagos, días. Lloraba de emoción, de melancolía, de miedo,  de alegría y de pena, todo a la vez. Y ella me dijo que era normal, y me tranquilizó.

Había una criaturita que dependía cien por cien de mí,  y una pareja que observaba entre mis sombras, atento como ella le dijo que estuviera y como sólo él sabía estar. Pude dejar de lado todo lo que estaba fuera de la burbuja que ocupábamos mi bebita y yo, aparcando todo lo que no éramos nosotras. Y  gracias a Raúl pude hacerlo tantas veces como necesité, todo el tiempo que necesité, siguiendo el consejo de Sara.

Me pasaban cosas que eran maravillosas, sensaciones, reencuentros interiores, fue como una regresión al encuentro conmigo misma. Todo el mundo espera que estés feliz con tu bebé, que aunque cansada por el sueño destiles alegría infinita, pero no era así, tenía alegría, sí, pero también otras vivencias y sensaciones, que parece que no puedan expresarse. Sara escuchaba mis palabras, las que con nadie más me atrevía a pronunciar, que son los miedos, miedo a hacerlo mal, a no ser la mejor madre del mundo para Arián, era como mi confesor, sólo escucharla me tranquilizaba. Podía descansar en ella, era  como mi hada madrina.

Recuerdo su figura en aquellos días con muchísimo cariño y agradecimiento. Sin ella no habría sido igual, y mi lactancia hubiera sido bien distinta desde el principio.

En los días  y semanas posteriores ,cuando poco a poco todo se recolocaba, de una manera nueva, ella estuvo conmigo, presente, escuchando cada duda, preguntando lo necesario y guiándome siempre con palabras sabias, reconduciéndome siempre  hacia la búsqueda de mi propio instinto maternal.

Hoy tengo claro que si vuelvo a ser madre, querré estar con ella desde el principio.

Hoy estoy convencida de que no hay mejor madre para mi hija, y de que todo lo vivido tuvo que ser así, si no hoy, ni Arián ni yo seríamos quienes somos.

Gracias.

TESTIMONIO SOBRE MÉTODO NACES (Maria y Judith)

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¡Gracias que existe el método naces¡
He tenido el gran privilegio de poder asistir junto con mi marido a estas sesiones. No os podéis imaginar cómo me ha cambiado la forma de pensar, de sentir y de disfrutar mi embarazo. Cuando supe que estaba embarazada sentí una alegría inmensa pero al mismo tiempo tenía mucho miedo al parto. Cómo iba a ser, lo haría bien, sería capaz de aguantar el dolor, etc. Eran tantas las dudas que me surgían en la cabeza que me era imposible poder disfrutar del embarazo. Comenzamos a hacer las sesiones con Sara, y fue algo mágico.
Lo que más me asombró es la maravillosa conexión que se crea con tu bebé. La felicidad que sientes con cada pequeño movimiento, la tranquilidad de saber que todo está bien, la confianza en ti misma de que vas a lograrlo.. Nace en ti la necesidad de querer darle a tu bebe la mejor de las bienvenidas, y siendo consciente en todo momento del proceso. Y entonces es cuando te das cuenta de que esas inseguridades y miedos de los que os hablaba al principio han desaparecido como por arte de magia, solo que esa magia tiene nombre: Método naces. Ya no recuerdas haber tenido miedo al parto, únicamente deseas parir y poder reencontrarte con tu bebé. Todo esto nos permite reaccionar con seguridad y confianza cuando llega el momento.
Confiad en vosotras mismas y en vuestros bebés. Y para conseguir esto Método NACES es un gran aliado.
Gracias.
 

ACOMPAÑAMIENTO EN EL EMBARAZO (Susana, Lucas y Marco)

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Durante los dos embarazos, tanto de Lucas como de Marco, Sara estuvo  mes a mes ayudándome a quitarme miedos, bloqueos y sobre todo estimulándome  a tener confianza en mí como mujer y en esa capacidad que tenemos para dar a luz así como confiar en la sabiduría de mis pequeños. Recuerdo cada sesión con mucho amor y mucha paz.

Para mí fue mágico poder conectar con mis hijos  y trabajarme durante ambos embarazos, ya que todo fue bastante llevadero y sin complicación alguna. Creo que gracias a la confianza recuperada y por la experiencia vivida, puedo decir que he podido conectar emocionalmente; tanto con Lucas y Marco siempre desde el amor incondicional y sobre todo me he dado cuenta, que los niños son unos pequeños maestros. Simplemente hay que confiar en ellos J

He escuchado muchas veces a Sara decir lo maravilloso que es dar a luz desde la tranquilidad, confianza y desde el amor hacia una misma y hacia su bebe. Y que la mujer está preparada para dar a luz. ¡Efectivamente que lo estamos! Di a luz a Marco de forma natural, porque las circunstancias se dieron así, ¡fue un momento mágico! Fue todo tan fácil y rápido. Ha sido una sensación de mujer empoderada.

Si alguien me preguntase si volvería a repetir mi respuesta es SIIIII! Fue todo tan maravilloso el antes, el durante y el después. Me siento agradecida y bendecida de haber encontrado a Sara. Gracias a ella muchas noches de temor y miedo (debido a las hormonas) se convirtieron en tranquilidad y calma por  su disponibilidad la hora que fuere. Es una tranquilidad tener a una mujer EMPODERADA Y MADRAZA que acompaña a otras mujeres en ese momento mágico de la maternidad.

¡Gracias Sara!

 

MI EXPERIENCIA DE CESÁREA ACOMPAÑADA (Saray y Clara)

Hace justo un año que nació mi hija Clara. Mi preciosa y simpática Clarita fue mi quinta cesárea. Por eso, cuando la veo mirándome y sonriendo de esa manera que ella tiene, no puedo dejar de pensar: “¡Gracias Señor! Este mundo no sería igual de bonito sin ella.”

Sin embargo – recuerdo perfectamente la mañana de ese 20 de noviembre, en una habitación del hospital, esperando que me bajasen a quirófano – la cesárea no se vaticinaba fácil. Era la quinta y, por tanto, podía haber problemas. Yo estaba muy nerviosa, tenía miedo a la anestesia regional – me da pánico el pinchazo en la columna.- Pero sobre todo, lo que más miedo me daba era lo inesperado, lo imprevisible.

Con esos pensamientos tan constructivos estaba yo, en compañía de mi marido, cuando llegó Sara, mi doula. Ella, sonriente, positiva y segura, consiguió disipar mi estado de nerviosismo y pesimismo. No tenía sentido perder ese tiempo pensando en lo que me daba miedo, cuando podía pensar en mi niña. Tenía que enfrentarme a la cesárea con cierta conformidad ya que, aunque no es agradable pasar por quirófano, la cesárea era el medio por el que había podido traer al mundo cuatro hijos.

Al cabo de un rato, casi sin percatarme, Sara desapareció unos minutos de la habitación. “Habrá querido dejarnos a mi marido y a mí un ratito a solas”- pensé yo. Pero, al poco, ¡apareció con el doctor que iba a operarme! me lo traía a la habitación para que lo viera antes de la cesárea y así estar más tranquila. Yo no podía creérmelo.

Por fin, después de los preparativos previos, vinieron las auxiliares y los celadores para bajarme. Ahí tuve que separarme de mi marido. Nos dimos un largo abrazo y me despedí llorando. Ese momento es duro. Para mí el peor, porque te sientes sola ante el peligro. Pero esta vez no fue tan trágico. Gracias a Dios estaba Sara a mi lado, mientras me bajaban en la camilla, animándome: “Venga Saray, ya te queda muy poquito para verla. Clarita tiene ganas de verte también”.

Me dejaron en la sala previa al quirófano y ahí estaba Sara mientras me ponían la vía, asegurándose de que me pusiesen la cánula adecuada, hablando amistosamente con las enfermeras, haciéndoles algunas preguntas técnicas y también desviando algún intento por parte de ellas de “regañarme” por estar ahí con cuatro cesáreas previas.

Así pasó una media hora rápidamente cuando, de sopetón, entró una enfermera para decir que ya estaba listo el quirófano y que volando para dentro. Entonces me entró todo el pánico del mundo junto. Empecé a temblar sin poder controlarlo; los celadores me colocaron en la camilla de operaciones donde muy amablemente el médico anestesista trató de tranquilizarme y me colocó en la posición para ponerme la raquis. Yo pensaba: “Madre mía, con este tembleque no sé cómo va a atinar”. Pero Sara estaba tranquila, increíblemente tranquila. Se puso a mi lado, le cogí fuerte la mano y cerré los ojos. Ella me hablaba; no sé bien lo que me decía porque estaba tan alterada que ni oía, pero consiguió que me concentrase en mi hija y cesó la tiritera. Cuando abrí los ojos ya me habían puesto la anestesia ¡No había sido para tanto! Parecía que me la hubiese puesto un ángel. Así se lo dije por cierto al anestesista , quien sonrió por mi ocurrencia.

Ahora llegaba la hora de la verdad. “¿Has visto? Lo has hecho super bien. Ahora sí que no te queda nada”- Me decía mi doula. Yo estaba emocionada y, aunque me habían vuelto los temblores, ya no importaba porque el tronco y las piernas no se movían y, además, era verdad lo que me decía Sara, ya me quedaba muy poco.

La operación en sí duró unos 30 minutos y, ese tiempo, Sara en todo momento apoyándome, explicándome cómo iba el asunto paso a paso. Fue impresionante cuando me dijo: “¡Ya se le ve, qué gordita!” justo antes de que el médico abriese el útero. Y después, cuando la sacaron, fue increíble. Las lágrimas corrían por mis mejillas de felicidad al ver por fin a mi hija. Era gordita y preciosa ¡Y qué cara tan bonita!

Sara cortó el cordón, tomó a la niña en sus brazos y, conmovida también ella, me la puso encima. Yo le susurré las primeras palabras que oía en este mundo y le di sus primeros besos. No hay momentos más intensos y felices en la vida como el nacimiento de un hijo. Vale la pena todo el miedo e incertidumbre que pasas con tal de dar a luz una vida nueva.

Pero en este proceso, todo hay que decirlo, mi doula fue fundamental. Y no sólo en el momento del parto. También antes del mismo, me informó y me preparó para la lactancia ya que, aunque tenía ya cuatro hijos, no había sido capaz de darle el pecho a ninguno más de cuatro meses (mi récord hasta entonces), y con lactancia mixta. El resultado fue que pude dar pecho a mi hija hasta los diez meses. Algo impensable para mí. Diez meses en los que, a pesar de que mis hijos pasaron todo tipo de virus durante ese tiempo, ella no cogió ni un constipado. Por algo será…

En fin, no sé si voy a tener la suerte de tener más hijos pero, si así fuese, sé quién quiero que me acompañe en mi cesárea.

¡Gracias Sara!

 

ACOMPAÑAMIENTO EN EL EMBARAZO (Anahi, JuanPablo y León)

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Mi experiencia con Sara,estoy segura que es de esas cosas que tienen que pasar,que están esperando ahí el momento indicado.
Estaba embarazada y quería saber todo, quería mi parto soñado en el agua,quería ser la protagonista,decidir todo y vivir el momento mas especial de nuestra vida con tranquilidad,sobre todo no quería tener miedo, no me cuadraba esa imagen de las películas con la chica gritando...había escuchado algo de  hipnoparto y buscando la encontré; Estaba hablando en una nota que le habían hecho y me encanto, así que la llamé y concretamos cita.
desde el momento de entrar a su espacio fué mágico,y con su dulzura y sabiduría nos encanto. Nos informo de todo lo que teníamos que saber,cosas que nadie te dice y son tan importantes! nos fue sacando cada duda, cada miedo,y nos ayudo a prepararnos para el gran día y así llegamos al parto,conociendo nuestros derechos,nuestro cuerpo y todo lo que sucedería,acompañados, protegidos,así nos sentimos gracias a Sara y fue perfecto,soñado.
cada palabra suya me resonaba,como esas cosas que uno en el fondo sabe pero se fueron perdiendo en el tiempo. Es a día de hoy que ante cualquier duda recurrimos a ella,un mensaje,una visita y todo arreglado,siempre esta ahí. y nosotros eternamente agradecidos!!!
 
 
 
ACOMPAÑAMIENTO A UNA MAMA ANÓNIMA
 
Mi experiencia con Sara es difícil de explicar,pues es muy personal e intima,pero intentaré transmitir lo que ha supuesto este acompañamiento para mi.
Acudi a Sara en mi segundo embarazo, el primero habia sido un embarazo facil y un parto sencillo,pero en el que yo senti que no se respetaba ni mi plan de parto,ni mis necesidades en el momento de parir. Pero no fue esto lo que me llevo a ella,sino un estado de ansiedad y hipocondria en el que me encontraba por haber sufrido varios abortos anteriormente. Y así empezo todo.
Empece a trabajar mis miedos y angustias,empece a poder hablarlos  y pude ir apartándolos y dominándolos. El hipnoparto fue clave para ello,asi como las charlas con Sara. Noté enseguida que era una persona preparada y formada,con muchísima experiencia,  y eso me permitio depositar mi confianza en ella. Ademas de ayudarme con mis miedos presentes, descubrí una nueva manera de enfrentar mi segundo plan de parto.
Aprendí que es una cuestión de derechos y que hay que conocer bien todo el proceso para poder defender que contigo y con tu bebe se haga lo mejor,pues desgraciadamente no siempre es así,unas veces por ignorancia,otras por comodidad...
pero de cualquier modo es importantisimo formarse en todos estos aspectos.
El segundo parto fue un regalo, sin epidural, en la intimidad total, y respetando los tiempos de mi cuerpo. Fue  una experiencia increíble.
A pesar de eso, yo llevaba arrastrando problemas desde el embarazo y segui necesitando su ayuda para levantar cabeza,pues ya se sabe que las hormonas y los primeros meses de cansancio pueden jugar malas pasadas.
Sara fue para mi un ángel,que me cuido y me animo,dándome confianza. Sus consejos sobre crianza fueron tambien todo un descubrimiento! Casi me libro de los dichosos y tediosos triturados!
Tanta fue la ayuda recibida que con mi tercer hijo repeti y esta vez, que me pillo mas fuerte, el parto fue irrepetible, pero tuve que pelearlo,porque como he dicho,no siempre te lo ponen facil en el hospital. Pero yo ya iba preparadisima así que no.pudieron conmigo! Volvió a ser intimo, sin epidural, con la pelota durante las contracciones,lo que facilito que todo fuera rápido y fácil.
El acompañamiento durante el embarazo, el parto y después de parir ha sido fundamental para mi.
Ademas de conocimientos y formación,como he dicho anteriormente,tiene intuición y vocación. También me ha ayudado con problemas muy variados sobre crianza, lactancia, porteo... creo que mis partos no hubiesen sido iguales y sobre todo no estaría viviendo una crianza tan feliz sin ella!
Gracias!
 
 
 
TESTIMONIO DE ACOMPAÑAMIENTO AL PARTO 
 
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Cuando estéis embarazadas llamad a Sara, hacedme caso. Seguro que esto lo quita! jasjjajajjaaa

Su acompañamiento durante el embarazo, el parto y el postparto es increíble. Te ofrece un apoyo mental, físico y emocional impresionante. Siempre tan cercana, atenta y dispuesta a ayudarte ante cualquier duda o problema. Me he sentido muy querida en todo momento. Gracias a ella pude disfrutar de mi embarazo y sentir una enorme conexión con mi bebé.

Yo era una batería descargada y Sara esa dosis que te hace volver a funcionar correctamente.

En cada encuentro con ella me sentía más viva, preparada y con confianza en mí y en lo que mi cuerpo podía hacer. Todos esos miedos y angustias los convirtió en unas asombrosas ganas de parir y encontrarme con mi bebé.

Y qué decir del parto, mi hija nació así de bien gracias a ella, de eso no tengo la menor duda. Sara estuvo conmigo desde el primer minuto, animándome y apoyándome. Éramos un equipo indestructible, sin ella mi parto se hubiera resumido en dos palabras: epidural y episiotomía.

Su presencia fue esencial para mí, con ella a mi lado me sentía segura, relajada, tranquila, me sentía empoderada. Sabía que podía hacerlo súper bien y estaba muy segura de mi misma.

Todas esas sesiones de Método Naces en las que había conectado con mi bebé me venían a la cabeza, cada vez estaba más cerca de poder encontrarme al fin con ella.

Y así fue como pudimos ayudar a mi hija Judith a nacer de la mejor manera posible.

Pero aquí no acaba todo,se preocupó de que me pusieran a mi hija piel con piel nada más nacer, que cortarán el cordón lo más tarde posible y que se enganchara bien al pecho. Además, por desgracia estuvimos hospitalizadas un día más para que le hicieran unas pruebas a mi bebé. Y menos mal que Sara estuvo una vez más con nosotras (no paro de exprimirte, lo siento).

Me hizo sentir como su propia hija, transmitiéndome serenidad, cuidándome, escuchándome y preocupándose en todo momento de cómo estaba mi hija. Solo tengo buenas palabras para ti. Me emociono tanto al recordar ese precioso día (y TODO gracias a ti)  que deseo con todo mi corazón que todos los hijos que Dios me quiera regalar vengan al mundo de este modo. Por eso necesito que en todos mis futuros partos estés a mi lado. Infinitas gracias por todo lo que has sembrado con tanto amor en mí, es lo “máximo” que podías hacer por nosotras. Te queremos muchísimo.

 

ACOMPAÑAMIENTO EN EL EMBARAZO Y PARTO ( Maria, David y Juan)

Os quiero contar el parto de mi sexto hijo, Juan. Desde el primer momento no he estado sola pues Sara ha estado atenta todo el embarazo respondiéndome a todas mis preguntas sin mirar el reloj; me he sentido muy segura, tiene infinita paciencia y cariño hacia “sus mamás”.

Me preparé antes del parto con unas sesiones de hipnoparto que cambiaron toda mi mentalidad hacia el parto, pues en lugar de tener miedo a ese día tenía ganas de que llegara y poder disfrutar de ese momento. En vez de estar pensando en mis miedos me hizo enfocarlo todo en mi bebe, en deseos de ver a Juan y sentirlo en mis brazos. Sara, siempre segura y tranquila me decía “ todo va a salir bien”.

Llegó el día del parto.  La mañana del 25 de septiembre yo tenía contracciones rítmicas y constantes; entonces llamé a Sara. Ella se vino con mi marido y conmigo a casa. Solo su presencia me tranquilizaba. Su voz suave que me repetía ¡ánimo María pronto vamos a ver a Juan!. Estuve tranquilísima con ella en casa pero llegó el temido momento de ir al hospital pues Sara vio que el parto avanzaba y debíamos irnos. Sin embargo todo fue diferente a otras veces pues ella hacia que estuviera tranquila incluso en el hospital. Con mucha tranquilidad y amabilidad habló con las matronas y consiguió una habitación con bañera y pelota para poder hacer el parto lo más natural posible. Allí estuvimos en una habitación de lujo con nuestra pelota, nuestra musiquita relajante, sin ningún miedo. Estábamos preparándonos para meterme en la bañera y justo entonces rompí aguas. Sara, tranquila y segura, como le caracteriza, llamó a la matrona, siempre abriendo el camino y haciéndolo fácil y agradable.

Parecía que Juan iba a salir ya pues empujaba y yo ya estaba dilatada del todo, pero Juan se había girado hacia los riñones y empujaba hacia atrás. En ese momento, sin ella, os aseguro que yo me hubiera derrumbado y muerto de miedo, sin embargo con Sara estaba tranquila y sin ningún miedo. Ella me dijo muchas posturas para facilitar la salida del bebe. Pese a las dificultades que se presentaban en ningún momento dudé y ella en ningún momento perdió la calma.

Llamaron al ginecólogo pues yo estaba totalmente dilatada y el bebe no giraba. Por cierto, un ginecólogo estupendo que confia en las mujeres y en los bebes y en sus capacidades para parir y para nacer. y ademas un experto en en girar a bebes… ¡justo lo que yo necesitaba en ese momento!.

Era momento de hacer algo pues el bebe tenía que salir ya; Me dijeron que en circunstancias normales eso era una cesárea pero el ginecólogo me dijo que si me parecía bien el intentaría girarlo para que fuese un parto vaginal. Yo me dejé llevar. Sara nos animo a mi y a mi marido a confiar y  así lo hice. Fue el momento más complicado del parto pues si no lo giraba había que hacer una cesárea. Tenía a Sara a un lado y a mi marido al otro lado. En ese momento todos asustados pues era un momento clave y os digo la verdad ¡yo estaba muy tranquila y confiada!. Esto fue posible gracias a la preparación al parto y eso es lo que me había enseñado ella.

¡ Gracias a Dios, por fin, nació Juan! Con parto natural. ¡Un regalito del cielo vino a mis brazos, que momento más precioso!, no se puede explicar con palabras.

¡Gracias por todo Sara! ¡Gracias por enseñarme tanto, por estar siempre a mi lado!

 

ACOMPAÑAMIENTO EN EL EMBARAZO (Ines y Lucas)

Cuando mi embarazo estuvo avanzado quedé con Sara para hacer con ella unas sesiones de hipnoparto. La última sesión que hicimos fue algo mágico. Ella supo "buscarme la oxitocina", cada vez que la escuchaba en casa, me volvía a emocionar. Durante el parto lo escuché varias veces y me ayudó muchísimo. Solo tenemos palabras de agradecimiento para Sara... el día del nacimiento de Lucas estuvo muy presente en nosotros y eso no lo olvidaremos nunca.

 

ACOMPAÑAMIENTO EN LA CRIANZA (Ana, Javier y Julia)

"Ser madre primeriza no es nada fácil". Todas lo  hemos  escuchado cientos de veces pero cuando  llegas a casa con tu bebe y piensas ya nunca más  seremos dos y este angelito  depende de mi para siempre, entras en un estado de miedo, nervios, incertidumbre  que aquello que tuviste claro o incluso cualquier  libro leído  durante  el embarazo, queda pequeño.
Llenas de exigencias y " no puedo hacerlo mal" junto a lo mucho que nos cuesta pedir ayuda, hacen que muchas veces no podamos  vivir  en plenitud  la maternidad. Así  llegue yo a la consulta de Sara, con mi bebe casi  de un año  y exhausta sobretodo  animicamente. Todo el mundo te dice lo que  tienes que hacer pero  Sara escuchó  y simplemente  dijo " lo estás  haciendo bien" y no perfecto, estáis  criando con el corazón, dando la vida a través  de un apego muy especial.
En un entorno  muy acogedor poco  a poco  fueron  resueltas nuestras dudas.
Que pena no haberte conocido antes.....jeje
Mi marido y yo  salimos descansados, y hasta más  enamorados!!!!
Ser padres es el mejor  regalo que Dios nos ha concedido