ACOMPAÑAMIENTO EN LA LACTANCIA ( Mamen y Daniel)

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Mi nombre es Mamen, soy Mamá de una niña de casi 5 añitos, y un bebé de 13 meses. Mi experiencia con la lactancia empezó con Alejandra, durante su embarazo la verdad es que no me preocupé de informarme sobre la lactancia, de leer… Sí que lo hice sobre el embarazo y postparto, pero no sé por qué, no lo hice sobre la lactancia. Quizá pensaba por aquel entonces, que al ser lo natural todo fluiría de forma natural; mi niña nacería, se agarraría al pecho y ¡a mamar se ha dicho! Y cómo me equivoqué. Veinticuatro horas después de haber tenido a Alejandra, mis pezones ya estaban sufriendo, ellos y yo, claro. En el hospital me decían que todo iba bien, yo quería que funcionase, pero algo no funcionaba. Y nos fuimos a casa, y seguía sin ir bien. Tenía muchísimo dolor, cada vez que me la ponía al pecho era un llanto asegurado, probé pezoneras, llevar las tetas al aire por la casa, cazoletas de ventilación ( o como quiera que se llame)…un a miga me decía que eso era normal, que había que pasarlo; pero yo no podía soportarlo. Alejandra perdió peso, me rechazaba un pecho (olía fatal), así que a los 12 días de desesperación le di un biberón a mi niña que se tomó como una fiera y se acabaron los llantos, los de ni niña y los míos. Con el paso del tiempo, a través de facebook encontré un post de una amiga de la infacia y adolescencia, no recuerdo muy bien de qué trataba, pero sí que vi la luz con ella, de hecho en ese mismo momento le escribí un correo; resulta que mi Amiga Sara  Asesora en lactancia, y mami de 5 preciosas niñas (ahora ya 6), ah y enfermera ( total nada ). Y comenzamos a hablar de nuevo, y me contó porque se había formado como Acompañante en la maternidad y asesora en lactancia, y le conté mi caso..¡¡¡.Ojalá hubiese leído eso antes de tener a mi niña!!! Pero bueno, lo que sí me quedó claro es que si volvía a ser mamá allí estaría Sara para poder aferrarme a ella y conseguir una lactancia materna feliz. Porque tenía claro que lo iba a conseguir. Y me quedé embarazada, y fue un embarazo genial. Por supuesto desde que supe que estaba embarazada avisé a mi amiga para que me diera toda la información y alguna más. Y cuando se acercaba el momento entonces me dijo: “Mamen, ven, tienes que venir para que hablemos. Y si puedes trae a Alex” Eso lo veía yo mas complicado, yo voy donde haga falta, pero que el papi me acompañe…Pues se lo dije y oye, no tuve que hacer mucha fuerza, con lo que los dos nos fuimos a ver a Sara. Es de las mejores cosas que he hecho, esa vista es un punto de inflexión para prepararte para el momento del parto y para un buen comienzo de la lactancia. Porque tienes información de lo que va a pasarte, porque te da las herramientas que necesitas, porque el papá/pareja escucha toda esa información y sabe por lo que vas a pasar y sabrá cómo ayudarte y apoyarte. Cuánto lloré esa mañana, nunca la olvidaré. Sentados los dos cogidos de la mano y escuchando atentamente todas las recomendaciones y explicaciones que Sara nos daba…todo parecía tan fácil. Me quedó perfectamente claro como tenía que colocarme al peque para mamar, que al principio maman poco y muchas veces…. Y llegó el día del parto (maravilloso donde los haya, rápido y con poco dolor), y llegó Daniel. Y lo recuerdo y no puedo dejar de emocionarme ( adoro ser madre, y tengo la suerte de tener dos niños increíblemente especiales…claro, como todas, jajaja). Y lo dejamos piel con piel, que buscase el pezón… y se engancho al pecho (me lo colocaron), y con el paso de las horas otra vez algo no iba bien, tomas interminables, una hora en cada pecho, y de nuevo dolor, ¡pero si yo lo hacía todo bien!, cabeza en antebrazo, ombligo con ombligo, rozar con el pezón la nariz, y cuando abra la boca…catapún a la teta. Pero no funcionaba, otra vez deformidad del pezón…y lo decía, pero no me hacían caso, o me lo hacían pero no sabían ver el problema ( así de duro es ), y ella siempre al otro lado del teléfono, y resulta que Dani tenía frenillo, nos derivó la matrona, nos vieron y se lo cortaron y comenzamos otra vez de cero. ¡Qué duro es! Y estuve a punto de rendirme de nuevo. Entonces volvimos a ver a Sara, todo lo hace tan fácil….. “Prueba esta postura o esta otra y ya verás, lo haces muy bien, eres una mami genial” “ ¿Y las cacas? ¿ y los pipis?, ¿ves? Lo estás haciendo de maravilla!” Y consiguió convertirme en una madre empoderada, convencida de que podría conseguirlo. Y lo conseguí. ¡¡¡Lo conseguimos!!! Y aquí seguimos, 13 meses de Lactancia Materna maravillosa, feliz, placentera… Ha sido duro, no lo neguemos, pero mereció la pena, siempre merecerá la pena En fin, esta es mi historia, la mía y la de Dani, la de los dos con Sara. Gracias siempre por todo, por estar siempre ahí cuando lo he necesitado, por contestar siempre al teléfono, por los ánimos, por los consejos…por todo. Qué importante es tener a quien recurrir, y saber siempre va a estar ahí. Desde luego tener un apoyo así cuando algo no va bien es un pilar fundamental Gracias siempre Sara, por ayudarnos con el mejor regalo de los regalos, una maravillosa lactancia.

 

ACOMPAÑAMIENTO EN LA LACTANCIA (Maria y Juan Pablo)

Mi embarazo no fue un embarazo “normal” ya desde la semana 12 empezaron a darnos malas noticias, al parecer no todo iba bien con el bebé. Mi hijo presentaba una cardiopatía entre muchas otras cosas que al final resultaron ser todas parte de un Síndrome de Down. Por eso me derivaron a la Fe, por encontrarse allí la mejor unidad de neonatos y cardiología infantil. No pude dar a luz como me hubiera gustado, de forma pausada, respetada y lo más natural posible por nuestras circunstancias, pero me encantaba lo que mi amiga me contaba que estaba haciendo con Sara, se estaba preparando para  el parto con un método “hipnoparto” la verdad es que sonaba un poco raro, pero todo le que me contó era muy bonito.

Antes de dar a luz, mi amiga le habló a Sara de mí y Sara ya le dijo que me animara a darle el pecho aunque en el hospital seguro que me dirían que era casi imposible. La llamé y me animó muchísimo, me explicó que aunque el niño se quedara en incubadora y tuviera bajo tono muscular lo podría conseguir y me describió todos los beneficios que ello supondría. Me enseñó cómo estimularme con el sacaleches para producir mucha leche, me insistió en que pidiera la técnica canguro (yo quería, pero como estaba muy flojita y nadie lo hacía en el hospital ni me lo ofrecieron ni siquiera lo había pedido), y también me animó a que insistiera para que me lo dejaran poner al pecho. Así lo hice y, a pesar de que la mayoría de médicos eran reticentes porque decían que se fatigaba y le daban biberón, tuve la gran suerte de coincidir con alguna que otra auxiliar, que viéndolo tan agustito pegado a mi piel y que incluso buscaba me ayudaron a insistir para ponérmelo diciendo que estarían atentas si bajaba la saturación. Mi hijo mejoró mucho más rápido de lo esperado y al final tomaba casi el doble con el pecho (aunque con mucha dificultad y paciencia) que la toma de biberón.

Finalmente nos dieron el alta, y Sara me ayudó a dejar los biberones y darle solo pecho. ¡Todo un reto! Me dio seguridad y nos enseñó a mi marido y a mí cómo colocármelo bien para que le fuera más fácil succionar, me ayudó a estar más tranquila y a comprenderme y le explicó a mi marido el proceso por el que estaba pasado, por lo que él me entendía mucho mejor y me apoyaba. Con paciencia y constantes consultas con Sara  que siempre tenían la respuesta oportuna, contra todo pronóstico finalmente mi hijo tuvo una maravillosa lactancia materna, con mi mantita podía darle en cualquier sitio y fácilmente todo lo que mi bebé necesitaba para vivir, y esos momentos solo nuestros fueron maravillosos.

ACOMPAÑAMIENTO DE LAS LACTANCIAS de Maria (Maria, Teresa y Juan)

Hola soy María, madre de 6 hijos preciosos de los cuales doy gracias a Dios todos los días.

Os quiero contar mi experiencia maravillosa con Sara.

Yo soy una persona miedosa y que tengo “horror” a los hospitales. Pero cuando estás embarazada tienes que pasar varias veces por médicos y por el hospital, pues es necesario para llevar un seguimiento y dar a luz a tu hijo.

Hasta mi cuarta hija yo no conocía a Sara. Tuve a mis 4 primeros hijos, gracias a Dios, por parto natural y sin problemas. Sin embargo, cada parto, aunque soy cristiana y me he sentido acompañada por Dios, no dejaba de ser un mal rato en el que te sientes sola, insegura, llena de miedos. ¡Nadie te explica nada! Y no te tienen en cuenta. Hacen su trabajo y ya está.

Después de tener a mis 4 hijos tuve una depresión postparto en la que solo sentía ganas de llorar. Todo se me hacía un mundo. Yo he amamantado a todos mis hijos. Hasta mi cuarta hija la lactancia no me fue mal pero lo hacía porque sabía que era lo mejor para ellos; sin embargo, no podía disfrutar pues me preocupaba que no engordasen suficiente, etc….Tenía dudas de dejarlo muchas veces, y solo logré darles de mamar hasta los 4 meses. Entonces apareció Sara, en esta situación que os he comentado, con la depresión postparto, insegura con la lactancia…. Recuerdo estar con mi hija María intentando amamantarla; ella estaba muy inquieta, yo paseaba con la niña en brazos mientras la agitaba; no conseguía darle de mamar y Sara me vio y me dijo: siéntate, me colocó a la niña en una postura que la niña empezó a succionar sacando más leche que nunca y yo sin hacer nada. ¡No me lo podía creer!. Desde ahí no he dejado de hablar con ella y me ha llevado todas mis lactancias.

He podido disfrutar de la lactancia, sin ninguna duda de nada, pues Sara con muchísima paciencia y cariño me lo ha explicado todo. Me ha dado libros sobre lactancia para estar informada, ha respondido a todas mis dudas e inquietudes. A mi hija María le di de mamar hasta los dos años. Sara cambió totalmente mi relación con mi hija pues al disfrutar amamantando a tu bebé aumentas la seguridad y la relación afectiva con tu hijo. Te sientes muy feliz.

Después de María nacieron Teresa y Juan, a los cuales también amamanté pero esta vez sin ningún miedo y disfrutando todo el tiempo, gracias a Sara. A Teresa le di de mamar dos años y a Juan tres años.  ¡Gracias Sara por enseñarme los secretos de la lactancia pues ha sido un tiempo precioso!.

 

ACOMPAÑAMIENTO EN LA LACTANCIA DE MELLIZAS  de Laura (Inés e Isabel)

Sara, cómo agradecerte todo el bien que nos has hecho!

A mí, por ayudarme en la crianza de mis hijos, no sólo a mis bebés que tenía que amantar, también a mi marido y al resto de mis hijos que necesitan para estar bien, que su mujer y su madre esté feliz.

Por entonces era una madre feliz con cuatro hijos preciosos. Me quedé embarazada, de mellizas. Menuda bomba! A mi marido le costó meses reaccionar. Mis hijos encantados con la noticia. Y yo contenta pero asustada, sabía que no iba a ser fácil aún teniendo experiencia.

Desde el principio estuve acompañada, por supuesto y especialmente por mi marido, que pronto tuvo que ocuparse de mi y nuestros hijos durante mi reposo, y también por Sara que como mujer podía comprender muy bien como me sentía y que derrochó su sabiduría y experiencia conmigo.

Con el paso del tiempo lo veo más claro, Sara me acompañó, me guió, se alentó, me instruyó, me consoló, me animó, me dio mucha seguridad durante el embarazo y la crianza. Yo sabía que ella estaba allí para todo. Me animó en un duro verano de reposo absoluto por riesgo de parto prematuro. Me animó a continuar contenta día tras día, inmóvil en mi cama, sabiendo que era lo mejor para mis hijas, que cada día era un maravilloso regalo para ellas. Hubieron momentos difíciles, sustos, varias idas y venidas al hospital, pero aguantamos hasta la semana treinta y tres. Por fin estaban con nosotros! Dios nos cuidó muchísimo y todo fue muy bien, eran dos bebitas prematuras muy sanas. Se quedaron ingresadas en cuidados intermedios por su bajo peso, 2.200 y 1.500 g y su inmadurez, pero estaban muy bien.

Sin embargo lo ``divertido´´ acababa de empezar. Yo estaba recuperándome de la cesárea y de tres meses de reposo y las niñas ingresadas. Eso sí, yo sabía muy bien lo que tenía que hacer, Sara me lo había explicado con precisión, me había ``preparado´´ para este tiempo. Así que en cuanto pude fui a sacarme leche para mis niñas. Puse en práctica el método canguro y pasé todo el tiempo que pude con ellas. A la semana me dieron el alta, me sacaba la leche en casa y me iba al hospital todos los días, durante una quincena más o menos, hasta que les dieron el alta a ellas. Todos en casa las esperábamos con gran ilusión. Fue un tiempo muy intenso, Sara me corrigió y enseñó posturas, estuvo allí para mis dudas e inquietudes, me enseñó a ir paso tras paso, fueron tantas cosas. Eran niñas aún prematuras, a las que les costaba succionar, hacían tomas de biberón con la leche que me extraía, que fuimos sustituyendo poco a poco, hasta que por fin la lactancia exclusiva al pecho, estuvo bien establecida. Tiempo de mucho cansancio para mí y mi marido, pero también de mucha satisfacción por dar lo mejor de nosotros mismos a nuestras hijas, a nuestros seis hijos. Y todo gracias al apoyo fundamental de Sara, que me ayudó a sacar lo mejor de mi como madre.

Gracias Sara.