Testimonios

En este apartado de Testimonios encontraras la experiencia de algunas familias a las que he acompañado.

Están divididos en Acompañamientos en el embarazo, parto y postparto y Acompañamientos en la Lactancia.

Espero que te emociones al leerlo tanto como yo.

Cada una de ellas son un regalo para mi!  Con cada una he aprendido, me he emocionado, he descubierto un mundo de posibilidades.

Ha sido un honor para mi, poder acompañaros!!!!

En fin solo puedo decir  MIL GRACIAS!!!

 

Jaime & Eugenia (Acompañamiento en la Lactancia)

¡Si tener un hijo es un regalo, tener mellizos, doble regalo! Lo mismo pasa con la lactancia. Amamantar a un hijo es un privilegio, pero con mellizos, doble privilegio.


Mi marido y yo nos llevamos una sorpresa maravillosa cuando supimos que esperábamos dos bebes al mismo tiempo, así que empezamos a pensar en sus necesidades: carrito gemelar, coche más grande e incluso casa más grande, ya que eran nuestro sexto y séptimo hijo.


Lo primero que tuvimos claro fue que les daría lactancia materna sino surgía ningún problema. Para ello siempre  conté con la ayuda de Sara, pues aunque yo no era madre novata, surgieron diferentes dudas al tener que  dar pecho a dos bebés. Sin ella hubiera sido muy difícil... La primera ley básica que me dio, " a mayor succión, mayor producción", me transmitió la seguridad y fortaleza necesarias para alimentar a mis mellizos.


Ahora ya tienen cinco meses, siguen con lactancia exclusiva y son dos niños sanos y preciosos.
Aprovecho la ocasión para agradecerle a Sara sus consejos, estar siempre pendiente de la evolución del peso de los nenes y darme un trato tan cariñoso. ¡Ha sido toda una lección de vida!
¡Gracias de todo corazón, Sara!

JaimeEugenia

Eva, Raul & Arian (Acompañamiento en el Postparto)

Mi historia de postparto con acompañamiento.

Nueve meses esperé aquel momento, casi 42 semanas.

Estaba tan convencida de que iba a vivir un momento tan brutal  y mágico pariendo, que la felicidad me embargaba.

Pero mi parto no fue como yo quería, fue una cesárea, que aún entrando en mis planes, no entró en mis planes. Y eso fue fuerte para mí. El final de ésa etapa, fue el principio de todo y lo viví de manera muy intensa, pero descolocada por momentos.

Y ahí estaba ella.

Iniciar el camino de la maternidad, con sus luces y sombras de la mano de alguien tan especial, mi Sara… me hizo sentir acompañada, segura, recogida y rescatada en los momentos más duros- que los hay- y reconfortada continuamente.

Animada en la búsqueda interior del “yo” más profundo, de la tranquilidad, de la mamífera CAPAZ que todas llevamos dentro y  en la escucha propia del instinto ,a veces dormido, entre el caos que nos rodeaba las primeras semanas, las primeras horas, los primeros días…  y lo encontré.

Casi diez meses después miro atrás  y agradezco tanto haberla tenido a mi lado, apareciendo siempre en el momento más oportuno, entrando en mi nube de hormonas con una llamada, siempre respetuosa con el momento, comprensiva y sabia. Esperando paciente a que yo diera señales para acercarse a mí.

Y es que hay cosas que nadie me contó del puerperio… Hay un “algo” oculto y especial dentro de cada una de nosotras que se despierta en el momento de la verdad, que en mi caso fue al cerrar la puerta con Arián en brazos, cuando llegamos a casa. Y ése algo en mi caso me abrumó, aún siendo una maternidad la mía, ansiada desde hacía años.

Cerramos la puerta, ví las flores, miré alrededor, silencio . Lloré y lloré… mares, lloré horas, lagos, días. Lloraba de emoción, de melancolía, de miedo,  de alegría y de pena, todo a la vez. Y ella me dijo que era normal, y me tranquilizó.

Había una criaturita que dependía cien por cien de mí,  y una pareja que observaba entre mis sombras, atento como ella le dijo que estuviera y como sólo él sabía estar. Pude dejar de lado todo lo que estaba fuera de la burbuja que ocupábamos mi bebita y yo, aparcando todo lo que no éramos nosotras. Y  gracias a Raúl pude hacerlo tantas veces como necesité, todo el tiempo que necesité, siguiendo el consejo de Sara.

Me pasaban cosas que eran maravillosas, sensaciones, reencuentros interiores, fue como una regresión al encuentro conmigo misma. Todo el mundo espera que estés feliz con tu bebé, que aunque cansada por el sueño destiles alegría infinita, pero no era así, tenía alegría, sí, pero también otras vivencias y sensaciones, que parece que no puedan expresarse. Sara escuchaba mis palabras, las que con nadie más me atrevía a pronunciar, que son los miedos, miedo a hacerlo mal, a no ser la mejor madre del mundo para Arián, era como mi confesor, sólo escucharla me tranquilizaba. Podía descansar en ella, era  como mi hada madrina.

Recuerdo su figura en aquellos días con muchísimo cariño y agradecimiento. Sin ella no habría sido igual, y mi lactancia hubiera sido bien distinta desde el principio.

En los días  y semanas posteriores ,cuando poco a poco todo se recolocaba, de una manera nueva, ella estuvo conmigo, presente, escuchando cada duda, preguntando lo necesario y guiándome siempre con palabras sabias, reconduciéndome siempre  hacia la búsqueda de mi propio instinto maternal.

Hoy tengo claro que si vuelvo a ser madre, querré estar con ella desde el principio.

Hoy estoy convencida de que no hay mejor madre para mi hija, y de que todo lo vivido tuvo que ser así, si no hoy, ni Arián ni yo seríamos quienes somos.

Gracias.

Maria & Judith (Método NACES)

¡Gracias que existe el método naces¡
He tenido el gran privilegio de poder asistir junto con mi marido a estas sesiones. No os podéis imaginar cómo me ha cambiado la forma de pensar, de sentir y de disfrutar mi embarazo. Cuando supe que estaba embarazada sentí una alegría inmensa pero al mismo tiempo tenía mucho miedo al parto. Cómo iba a ser, lo haría bien, sería capaz de aguantar el dolor, etc. Eran tantas las dudas que me surgían en la cabeza que me era imposible poder disfrutar del embarazo. Comenzamos a hacer las sesiones con Sara, y fue algo mágico.
Lo que más me asombró es la maravillosa conexión que se crea con tu bebé. La felicidad que sientes con cada pequeño movimiento, la tranquilidad de saber que todo está bien, la confianza en ti misma de que vas a lograrlo.. Nace en ti la necesidad de querer darle a tu bebe la mejor de las bienvenidas, y siendo consciente en todo momento del proceso. Y entonces es cuando te das cuenta de que esas inseguridades y miedos de los que os hablaba al principio han desaparecido como por arte de magia, solo que esa magia tiene nombre: Método naces. Ya no recuerdas haber tenido miedo al parto, únicamente deseas parir y poder reencontrarte con tu bebé. Todo esto nos permite reaccionar con seguridad y confianza cuando llega el momento.
Confiad en vosotras mismas y en vuestros bebés. Y para conseguir esto Método NACES es un gran aliado.
Gracias.

Susana,Lucas & Marco (Acompañamiento en el Embarazo)

Durante los dos embarazos, tanto de Lucas como de Marco, Sara estuvo  mes a mes ayudándome a quitarme miedos, bloqueos y sobre todo estimulándome  a tener confianza en mí como mujer y en esa capacidad que tenemos para dar a luz así como confiar en la sabiduría de mis pequeños. Recuerdo cada sesión con mucho amor y mucha paz.

Para mí fue mágico poder conectar con mis hijos  y trabajarme durante ambos embarazos, ya que todo fue bastante llevadero y sin complicación alguna. Creo que gracias a la confianza recuperada y por la experiencia vivida, puedo decir que he podido conectar emocionalmente; tanto con Lucas y Marco siempre desde el amor incondicional y sobre todo me he dado cuenta, que los niños son unos pequeños maestros. Simplemente hay que confiar en ellos J

He escuchado muchas veces a Sara decir lo maravilloso que es dar a luz desde la tranquilidad, confianza y desde el amor hacia una misma y hacia su bebe. Y que la mujer está preparada para dar a luz. ¡Efectivamente que lo estamos! Di a luz a Marco de forma natural, porque las circunstancias se dieron así, ¡fue un momento mágico! Fue todo tan fácil y rápido. Ha sido una sensación de mujer empoderada.

 

Si alguien me preguntase si volvería a repetir mi respuesta es SIIIII! Fue todo tan maravilloso el antes, el durante y el después. Me siento agradecida y bendecida de haber encontrado a Sara. Gracias a ella muchas noches de temor y miedo (debido a las hormonas) se convirtieron en tranquilidad y calma por  su disponibilidad la hora que fuere. Es una tranquilidad tener a una mujer EMPODERADA Y MADRAZA que acompaña a otras mujeres en ese momento mágico de la maternidad.

¡Gracias Sara!

Saray & Clara (Mi experiencia de Cesárea Acompañada)

Hace justo un año que nació mi hija Clara. Mi preciosa y simpática Clarita fue mi quinta cesárea. Por eso, cuando la veo mirándome y sonriendo de esa manera que ella tiene, no puedo dejar de pensar: “¡Gracias Señor! Este mundo no sería igual de bonito sin ella.”

Sin embargo – recuerdo perfectamente la mañana de ese 20 de noviembre, en una habitación del hospital, esperando que me bajasen a quirófano – la cesárea no se vaticinaba fácil. Era la quinta y, por tanto, podía haber problemas. Yo estaba muy nerviosa, tenía miedo a la anestesia regional – me da pánico el pinchazo en la columna.- Pero sobre todo, lo que más miedo me daba era lo inesperado, lo imprevisible.

Con esos pensamientos tan constructivos estaba yo, en compañía de mi marido, cuando llegó Sara, mi doula. Ella, sonriente, positiva y segura, consiguió disipar mi estado de nerviosismo y pesimismo. No tenía sentido perder ese tiempo pensando en lo que me daba miedo, cuando podía pensar en mi niña. Tenía que enfrentarme a la cesárea con cierta conformidad ya que, aunque no es agradable pasar por quirófano, la cesárea era el medio por el que había podido traer al mundo cuatro hijos.

Al cabo de un rato, casi sin percatarme, Sara desapareció unos minutos de la habitación. “Habrá querido dejarnos a mi marido y a mí un ratito a solas”- pensé yo. Pero, al poco, ¡apareció con el doctor que iba a operarme! me lo traía a la habitación para que lo viera antes de la cesárea y así estar más tranquila. Yo no podía creérmelo.

Por fin, después de los preparativos previos, vinieron las auxiliares y los celadores para bajarme. Ahí tuve que separarme de mi marido. Nos dimos un largo abrazo y me despedí llorando. Ese momento es duro. Para mí el peor, porque te sientes sola ante el peligro. Pero esta vez no fue tan trágico. Gracias a Dios estaba Sara a mi lado, mientras me bajaban en la camilla, animándome: “Venga Saray, ya te queda muy poquito para verla. Clarita tiene ganas de verte también”.

Me dejaron en la sala previa al quirófano y ahí estaba Sara mientras me ponían la vía, asegurándose de que me pusiesen la cánula adecuada, hablando amistosamente con las enfermeras, haciéndoles algunas preguntas técnicas y también desviando algún intento por parte de ellas de “regañarme” por estar ahí con cuatro cesáreas previas.

Así pasó una media hora rápidamente cuando, de sopetón, entró una enfermera para decir que ya estaba listo el quirófano y que volando para dentro. Entonces me entró todo el pánico del mundo junto. Empecé a temblar sin poder controlarlo; los celadores me colocaron en la camilla de operaciones donde muy amablemente el médico anestesista trató de tranquilizarme y me colocó en la posición para ponerme la raquis. Yo pensaba: “Madre mía, con este tembleque no sé cómo va a atinar”. Pero Sara estaba tranquila, increíblemente tranquila. Se puso a mi lado, le cogí fuerte la mano y cerré los ojos. Ella me hablaba; no sé bien lo que me decía porque estaba tan alterada que ni oía, pero consiguió que me concentrase en mi hija y cesó la tiritera. Cuando abrí los ojos ya me habían puesto la anestesia ¡No había sido para tanto! Parecía que me la hubiese puesto un ángel. Así se lo dije por cierto al anestesista , quien sonrió por mi ocurrencia.

Ahora llegaba la hora de la verdad. “¿Has visto? Lo has hecho super bien. Ahora sí que no te queda nada”- Me decía mi doula. Yo estaba emocionada y, aunque me habían vuelto los temblores, ya no importaba porque el tronco y las piernas no se movían y, además, era verdad lo que me decía Sara, ya me quedaba muy poco.

La operación en sí duró unos 30 minutos y, ese tiempo, Sara en todo momento apoyándome, explicándome cómo iba el asunto paso a paso. Fue impresionante cuando me dijo: “¡Ya se le ve, qué gordita!” justo antes de que el médico abriese el útero. Y después, cuando la sacaron, fue increíble. Las lágrimas corrían por mis mejillas de felicidad al ver por fin a mi hija. Era gordita y preciosa ¡Y qué cara tan bonita!

Sara cortó el cordón, tomó a la niña en sus brazos y, conmovida también ella, me la puso encima. Yo le susurré las primeras palabras que oía en este mundo y le di sus primeros besos. No hay momentos más intensos y felices en la vida como el nacimiento de un hijo. Vale la pena todo el miedo e incertidumbre que pasas con tal de dar a luz una vida nueva.

Pero en este proceso, todo hay que decirlo, mi doula fue fundamental. Y no sólo en el momento del parto. También antes del mismo, me informó y me preparó para la lactancia ya que, aunque tenía ya cuatro hijos, no había sido capaz de darle el pecho a ninguno más de cuatro meses (mi récord hasta entonces), y con lactancia mixta. El resultado fue que pude dar pecho a mi hija hasta los diez meses. Algo impensable para mí. Diez meses en los que, a pesar de que mis hijos pasaron todo tipo de virus durante ese tiempo, ella no cogió ni un constipado. Por algo será…

En fin, no sé si voy a tener la suerte de tener más hijos pero, si así fuese, sé quién quiero que me acompañe en mi cesárea.

¡Gracias Sara!

Anahí, Juan Pablo y León (Acompañamiento en el Embarazo)

Mi experiencia con Sara,estoy segura que es de esas cosas que tienen que pasar,que están esperando ahí el momento indicado.
Estaba embarazada y quería saber todo, quería mi parto soñado en el agua,quería ser la protagonista,decidir todo y vivir el momento mas especial de nuestra vida con tranquilidad,sobre todo no quería tener miedo, no me cuadraba esa imagen de las películas con la chica gritando...había escuchado algo de  hipnoparto y buscando la encontré; Estaba hablando en una nota que le habían hecho y me encanto, así que la llamé y concretamos cita.
desde el momento de entrar a su espacio fué mágico,y con su dulzura y sabiduría nos encanto. Nos informo de todo lo que teníamos que saber,cosas que nadie te dice y son tan importantes! nos fue sacando cada duda, cada miedo,y nos ayudo a prepararnos para el gran día y así llegamos al parto,conociendo nuestros derechos,nuestro cuerpo y todo lo que sucedería,acompañados, protegidos,así nos sentimos gracias a Sara y fue perfecto,soñado.
cada palabra suya me resonaba,como esas cosas que uno en el fondo sabe pero se fueron perdiendo en el tiempo. Es a día de hoy que ante cualquier duda recurrimos a ella,un mensaje,una visita y todo arreglado,siempre esta ahí. y nosotros eternamente agradecidos!!!
 
 

Acompañamiento a una mamá anónima

Mi experiencia con Sara es difícil de explicar,pues es muy personal e intima,pero intentaré transmitir lo que ha supuesto este acompañamiento para mi.
Acudi a Sara en mi segundo embarazo, el primero habia sido un embarazo facil y un parto sencillo,pero en el que yo senti que no se respetaba ni mi plan de parto,ni mis necesidades en el momento de parir. Pero no fue esto lo que me llevo a ella,sino un estado de ansiedad y hipocondria en el que me encontraba por haber sufrido varios abortos anteriormente. Y así empezo todo.
Empece a trabajar mis miedos y angustias,empece a poder hablarlos  y pude ir apartándolos y dominándolos. El hipnoparto fue clave para ello,asi como las charlas con Sara. Noté enseguida que era una persona preparada y formada,con muchísima experiencia,  y eso me permitio depositar mi confianza en ella. Ademas de ayudarme con mis miedos presentes, descubrí una nueva manera de enfrentar mi segundo plan de parto.
Aprendí que es una cuestión de derechos y que hay que conocer bien todo el proceso para poder defender que contigo y con tu bebe se haga lo mejor,pues desgraciadamente no siempre es así,unas veces por ignorancia,otras por comodidad...
pero de cualquier modo es importantisimo formarse en todos estos aspectos.
El segundo parto fue un regalo, sin epidural, en la intimidad total, y respetando los tiempos de mi cuerpo. Fue  una experiencia increíble.
A pesar de eso, yo llevaba arrastrando problemas desde el embarazo y segui necesitando su ayuda para levantar cabeza,pues ya se sabe que las hormonas y los primeros meses de cansancio pueden jugar malas pasadas.
Sara fue para mi un ángel,que me cuido y me animo,dándome confianza. Sus consejos sobre crianza fueron tambien todo un descubrimiento! Casi me libro de los dichosos y tediosos triturados!
Tanta fue la ayuda recibida que con mi tercer hijo repeti y esta vez, que me pillo mas fuerte, el parto fue irrepetible, pero tuve que pelearlo,porque como he dicho,no siempre te lo ponen facil en el hospital. Pero yo ya iba preparadisima así que no.pudieron conmigo! Volvió a ser intimo, sin epidural, con la pelota durante las contracciones,lo que facilito que todo fuera rápido y fácil.
El acompañamiento durante el embarazo, el parto y después de parir ha sido fundamental para mi.
Ademas de conocimientos y formación,como he dicho anteriormente,tiene intuición y vocación. También me ha ayudado con problemas muy variados sobre crianza, lactancia, porteo... creo que mis partos no hubiesen sido iguales y sobre todo no estaría viviendo una crianza tan feliz sin ella!
Gracias!

Maria & Judith (Acompañamiento en el parto)

Cuando estéis embarazadas llamad a Sara, hacedme caso. Seguro que esto lo quita! jasjjajajjaaa

Su acompañamiento durante el embarazo, el parto y el postparto es increíble. Te ofrece un apoyo mental, físico y emocional impresionante. Siempre tan cercana, atenta y dispuesta a ayudarte ante cualquier duda o problema. Me he sentido muy querida en todo momento. Gracias a ella pude disfrutar de mi embarazo y sentir una enorme conexión con mi bebé.

Yo era una batería descargada y Sara esa dosis que te hace volver a funcionar correctamente.

En cada encuentro con ella me sentía más viva, preparada y con confianza en mí y en lo que mi cuerpo podía hacer. Todos esos miedos y angustias los convirtió en unas asombrosas ganas de parir y encontrarme con mi bebé.

Y qué decir del parto, mi hija nació así de bien gracias a ella, de eso no tengo la menor duda. Sara estuvo conmigo desde el primer minuto, animándome y apoyándome. Éramos un equipo indestructible, sin ella mi parto se hubiera resumido en dos palabras: epidural y episiotomía.

Su presencia fue esencial para mí, con ella a mi lado me sentía segura, relajada, tranquila, me sentía empoderada. Sabía que podía hacerlo súper bien y estaba muy segura de mi misma.

Todas esas sesiones de Método Naces en las que había conectado con mi bebé me venían a la cabeza, cada vez estaba más cerca de poder encontrarme al fin con ella.

Y así fue como pudimos ayudar a mi hija Judith a nacer de la mejor manera posible.

Pero aquí no acaba todo,se preocupó de que me pusieran a mi hija piel con piel nada más nacer, que cortarán el cordón lo más tarde posible y que se enganchara bien al pecho. Además, por desgracia estuvimos hospitalizadas un día más para que le hicieran unas pruebas a mi bebé. Y menos mal que Sara estuvo una vez más con nosotras (no paro de exprimirte, lo siento).

Me hizo sentir como su propia hija, transmitiéndome serenidad, cuidándome, escuchándome y preocupándose en todo momento de cómo estaba mi hija. Solo tengo buenas palabras para ti. Me emociono tanto al recordar ese precioso día (y TODO gracias a ti)  que deseo con todo mi corazón que todos los hijos que Dios me quiera regalar vengan al mundo de este modo. Por eso necesito que en todos mis futuros partos estés a mi lado. Infinitas gracias por todo lo que has sembrado con tanto amor en mí, es lo “máximo” que podías hacer por nosotras. Te queremos muchísimo.

Maria,David & Juan (Acompañamiento en el parto)

Os quiero contar el parto de mi sexto hijo, Juan. Desde el primer momento no he estado sola pues Sara ha estado atenta todo el embarazo respondiéndome a todas mis preguntas sin mirar el reloj; me he sentido muy segura, tiene infinita paciencia y cariño hacia “sus mamás”.

Me preparé antes del parto con unas sesiones de hipnoparto que cambiaron toda mi mentalidad hacia el parto, pues en lugar de tener miedo a ese día tenía ganas de que llegara y poder disfrutar de ese momento. En vez de estar pensando en mis miedos me hizo enfocarlo todo en mi bebe, en deseos de ver a Juan y sentirlo en mis brazos. Sara, siempre segura y tranquila me decía “ todo va a salir bien”.

Llegó el día del parto.  La mañana del 25 de septiembre yo tenía contracciones rítmicas y constantes; entonces llamé a Sara. Ella se vino con mi marido y conmigo a casa. Solo su presencia me tranquilizaba. Su voz suave que me repetía ¡ánimo María pronto vamos a ver a Juan!. Estuve tranquilísima con ella en casa pero llegó el temido momento de ir al hospital pues Sara vio que el parto avanzaba y debíamos irnos. Sin embargo todo fue diferente a otras veces pues ella hacia que estuviera tranquila incluso en el hospital. Con mucha tranquilidad y amabilidad habló con las matronas y consiguió una habitación con bañera y pelota para poder hacer el parto lo más natural posible. Allí estuvimos en una habitación de lujo con nuestra pelota, nuestra musiquita relajante, sin ningún miedo. Estábamos preparándonos para meterme en la bañera y justo entonces rompí aguas. Sara, tranquila y segura, como le caracteriza, llamó a la matrona, siempre abriendo el camino y haciéndolo fácil y agradable.

Parecía que Juan iba a salir ya pues empujaba y yo ya estaba dilatada del todo, pero Juan se había girado hacia los riñones y empujaba hacia atrás. En ese momento, sin ella, os aseguro que yo me hubiera derrumbado y muerto de miedo, sin embargo con Sara estaba tranquila y sin ningún miedo. Ella me dijo muchas posturas para facilitar la salida del bebe. Pese a las dificultades que se presentaban en ningún momento dudé y ella en ningún momento perdió la calma.

Llamaron al ginecólogo pues yo estaba totalmente dilatada y el bebe no giraba. Por cierto, un ginecólogo estupendo que confia en las mujeres y en los bebes y en sus capacidades para parir y para nacer. y ademas un experto en en girar a bebes… ¡justo lo que yo necesitaba en ese momento!.

Era momento de hacer algo pues el bebe tenía que salir ya; Me dijeron que en circunstancias normales eso era una cesárea pero el ginecólogo me dijo que si me parecía bien el intentaría girarlo para que fuese un parto vaginal. Yo me dejé llevar. Sara nos animo a mi y a mi marido a confiar y  así lo hice. Fue el momento más complicado del parto pues si no lo giraba había que hacer una cesárea. Tenía a Sara a un lado y a mi marido al otro lado. En ese momento todos asustados pues era un momento clave y os digo la verdad ¡yo estaba muy tranquila y confiada!. Esto fue posible gracias a la preparación al parto y eso es lo que me había enseñado ella.

¡ Gracias a Dios, por fin, nació Juan! Con parto natural. ¡Un regalito del cielo vino a mis brazos, que momento más precioso!, no se puede explicar con palabras.

¡Gracias por todo Sara! ¡Gracias por enseñarme tanto, por estar siempre a mi lado!

Inés & Lucas (Acompañamiento en el Embarazo)

Cuando mi embarazo estuvo avanzado quedé con Sara para hacer con ella unas sesiones de hipnoparto. La última sesión que hicimos fue algo mágico. Ella supo "buscarme la oxitocina", cada vez que la escuchaba en casa, me volvía a emocionar. Durante el parto lo escuché varias veces y me ayudó muchísimo. Solo tenemos palabras de agradecimiento para Sara... el día del nacimiento de Lucas estuvo muy presente en nosotros y eso no lo olvidaremos nunca.

Ana, Javier & Julia (Acompañamiento en la Crianza)

"Ser madre primeriza no es nada fácil". Todas lo  hemos  escuchado cientos de veces pero cuando  llegas a casa con tu bebe y piensas ya nunca más  seremos dos y este angelito  depende de mi para siempre, entras en un estado de miedo, nervios, incertidumbre  que aquello que tuviste claro o incluso cualquier  libro leído  durante  el embarazo, queda pequeño.
Llenas de exigencias y " no puedo hacerlo mal" junto a lo mucho que nos cuesta pedir ayuda, hacen que muchas veces no podamos  vivir  en plenitud  la maternidad. Así  llegue yo a la consulta de Sara, con mi bebe casi  de un año  y exhausta sobretodo  animicamente. Todo el mundo te dice lo que  tienes que hacer pero  Sara escuchó  y simplemente  dijo " lo estás  haciendo bien" y no perfecto, estáis  criando con el corazón, dando la vida a través  de un apego muy especial.
En un entorno  muy acogedor poco  a poco  fueron  resueltas nuestras dudas.
Que pena no haberte conocido antes.....jeje
Mi marido y yo  salimos descansados, y hasta más  enamorados!!!!
Ser padres es el mejor  regalo que Dios nos ha concedido

Mamen & Daniel (Acompañamiento en la Lactancia)

Mi nombre es Mamen, soy Mamá de una niña de casi 5 añitos, y un bebé de 13 meses. Mi experiencia con la lactancia empezó con Alejandra, durante su embarazo la verdad es que no me preocupé de informarme sobre la lactancia, de leer… Sí que lo hice sobre el embarazo y postparto, pero no sé por qué, no lo hice sobre la lactancia. Quizá pensaba por aquel entonces, que al ser lo natural todo fluiría de forma natural; mi niña nacería, se agarraría al pecho y ¡a mamar se ha dicho! Y cómo me equivoqué. Veinticuatro horas después de haber tenido a Alejandra, mis pezones ya estaban sufriendo, ellos y yo, claro. En el hospital me decían que todo iba bien, yo quería que funcionase, pero algo no funcionaba. Y nos fuimos a casa, y seguía sin ir bien. Tenía muchísimo dolor, cada vez que me la ponía al pecho era un llanto asegurado, probé pezoneras, llevar las tetas al aire por la casa, cazoletas de ventilación ( o como quiera que se llame)…un a miga me decía que eso era normal, que había que pasarlo; pero yo no podía soportarlo. Alejandra perdió peso, me rechazaba un pecho (olía fatal), así que a los 12 días de desesperación le di un biberón a mi niña que se tomó como una fiera y se acabaron los llantos, los de ni niña y los míos. Con el paso del tiempo, a través de facebook encontré un post de una amiga de la infacia y adolescencia, no recuerdo muy bien de qué trataba, pero sí que vi la luz con ella, de hecho en ese mismo momento le escribí un correo; resulta que mi Amiga Sara  Asesora en lactancia, y mami de 5 preciosas niñas (ahora ya 6), ah y enfermera ( total nada ). Y comenzamos a hablar de nuevo, y me contó porque se había formado como Acompañante en la maternidad y asesora en lactancia, y le conté mi caso..¡¡¡.Ojalá hubiese leído eso antes de tener a mi niña!!! Pero bueno, lo que sí me quedó claro es que si volvía a ser mamá allí estaría Sara para poder aferrarme a ella y conseguir una lactancia materna feliz. Porque tenía claro que lo iba a conseguir. Y me quedé embarazada, y fue un embarazo genial. Por supuesto desde que supe que estaba embarazada avisé a mi amiga para que me diera toda la información y alguna más.

Y cuando se acercaba el momento entonces me dijo: “Mamen, ven, tienes que venir para que hablemos. Y si puedes trae a Alex” Eso lo veía yo mas complicado, yo voy donde haga falta, pero que el papi me acompañe…Pues se lo dije y oye, no tuve que hacer mucha fuerza, con lo que los dos nos fuimos a ver a Sara. Es de las mejores cosas que he hecho, esa vista es un punto de inflexión para prepararte para el momento del parto y para un buen comienzo de la lactancia. Porque tienes información de lo que va a pasarte, porque te da las herramientas que necesitas, porque el papá/pareja escucha toda esa información y sabe por lo que vas a pasar y sabrá cómo ayudarte y apoyarte. Cuánto lloré esa mañana, nunca la olvidaré. Sentados los dos cogidos de la mano y escuchando atentamente todas las recomendaciones y explicaciones que Sara nos daba…todo parecía tan fácil. Me quedó perfectamente claro como tenía que colocarme al peque para mamar, que al principio maman poco y muchas veces…. Y llegó el día del parto (maravilloso donde los haya, rápido y con poco dolor), y llegó Daniel. Y lo recuerdo y no puedo dejar de emocionarme ( adoro ser madre, y tengo la suerte de tener dos niños increíblemente especiales…claro, como todas, jajaja). Y lo dejamos piel con piel, que buscase el pezón… y se engancho al pecho (me lo colocaron), y con el paso de las horas otra vez algo no iba bien, tomas interminables, una hora en cada pecho, y de nuevo dolor, ¡pero si yo lo hacía todo bien!, cabeza en antebrazo, ombligo con ombligo, rozar con el pezón la nariz, y cuando abra la boca…catapún a la teta. Pero no funcionaba, otra vez deformidad del pezón…y lo decía, pero no me hacían caso, o me lo hacían pero no sabían ver el problema ( así de duro es ), y ella siempre al otro lado del teléfono, y resulta que Dani tenía frenillo, nos derivó la matrona, nos vieron y se lo cortaron y comenzamos otra vez de cero. ¡Qué duro es! Y estuve a punto de rendirme de nuevo. Entonces volvimos a ver a Sara, todo lo hace tan fácil….. “Prueba esta postura o esta otra y ya verás, lo haces muy bien, eres una mami genial” “ ¿Y las cacas? ¿ y los pipis?, ¿ves? Lo estás haciendo de maravilla!” Y consiguió convertirme en una madre empoderada, convencida de que podría conseguirlo. Y lo conseguí. ¡¡¡Lo conseguimos!!! Y aquí seguimos, 13 meses de Lactancia Materna maravillosa, feliz, placentera… Ha sido duro, no lo neguemos, pero mereció la pena, siempre merecerá la pena En fin, esta es mi historia, la mía y la de Dani, la de los dos con Sara. Gracias siempre por todo, por estar siempre ahí cuando lo he necesitado, por contestar siempre al teléfono, por los ánimos, por los consejos…por todo. Qué importante es tener a quien recurrir, y saber siempre va a estar ahí. Desde luego tener un apoyo así cuando algo no va bien es un pilar fundamental Gracias siempre Sara, por ayudarnos con el mejor regalo de los regalos, una maravillosa lactancia.

Maria & Juan Pablo (Acompañamiento en la Lactancia)

Mi embarazo no fue un embarazo “normal” ya desde la semana 12 empezaron a darnos malas noticias, al parecer no todo iba bien con el bebé. Mi hijo presentaba una cardiopatía entre muchas otras cosas que al final resultaron ser todas parte de un Síndrome de Down. Por eso me derivaron a la Fe, por encontrarse allí la mejor unidad de neonatos y cardiología infantil. No pude dar a luz como me hubiera gustado, de forma pausada, respetada y lo más natural posible por nuestras circunstancias, pero me encantaba lo que mi amiga me contaba que estaba haciendo con Sara, se estaba preparando para  el parto con un método “hipnoparto” la verdad es que sonaba un poco raro, pero todo le que me contó era muy bonito.

Antes de dar a luz, mi amiga le habló a Sara de mí y Sara ya le dijo que me animara a darle el pecho aunque en el hospital seguro que me dirían que era casi imposible. La llamé y me animó muchísimo, me explicó que aunque el niño se quedara en incubadora y tuviera bajo tono muscular lo podría conseguir y me describió todos los beneficios que ello supondría. Me enseñó cómo estimularme con el sacaleches para producir mucha leche, me insistió en que pidiera la técnica canguro (yo quería, pero como estaba muy flojita y nadie lo hacía en el hospital ni me lo ofrecieron ni siquiera lo había pedido), y también me animó a que insistiera para que me lo dejaran poner al pecho. Así lo hice y, a pesar de que la mayoría de médicos eran reticentes porque decían que se fatigaba y le daban biberón, tuve la gran suerte de coincidir con alguna que otra auxiliar, que viéndolo tan agustito pegado a mi piel y que incluso buscaba me ayudaron a insistir para ponérmelo diciendo que estarían atentas si bajaba la saturación. Mi hijo mejoró mucho más rápido de lo esperado y al final tomaba casi el doble con el pecho (aunque con mucha dificultad y paciencia) que la toma de biberón.

 

Finalmente nos dieron el alta, y Sara me ayudó a dejar los biberones y darle solo pecho. ¡Todo un reto! Me dio seguridad y nos enseñó a mi marido y a mí cómo colocármelo bien para que le fuera más fácil succionar, me ayudó a estar más tranquila y a comprenderme y le explicó a mi marido el proceso por el que estaba pasado, por lo que él me entendía mucho mejor y me apoyaba. Con paciencia y constantes consultas con Sara  que siempre tenían la respuesta oportuna, contra todo pronóstico finalmente mi hijo tuvo una maravillosa lactancia materna, con mi mantita podía darle en cualquier sitio y fácilmente todo lo que mi bebé necesitaba para vivir, y esos momentos solo nuestros fueron maravillosos.

Maria,Teresa & Juan (Acompañamiento en las Lactancias)

Hola soy María, madre de 6 hijos preciosos de los cuales doy gracias a Dios todos los días.

Os quiero contar mi experiencia maravillosa con Sara.

Yo soy una persona miedosa y que tengo “horror” a los hospitales. Pero cuando estás embarazada tienes que pasar varias veces por médicos y por el hospital, pues es necesario para llevar un seguimiento y dar a luz a tu hijo.

Hasta mi cuarta hija yo no conocía a Sara. Tuve a mis 4 primeros hijos, gracias a Dios, por parto natural y sin problemas. Sin embargo, cada parto, aunque soy cristiana y me he sentido acompañada por Dios, no dejaba de ser un mal rato en el que te sientes sola, insegura, llena de miedos. ¡Nadie te explica nada! Y no te tienen en cuenta. Hacen su trabajo y ya está.

Después de tener a mis 4 hijos tuve una depresión postparto en la que solo sentía ganas de llorar. Todo se me hacía un mundo. Yo he amamantado a todos mis hijos. Hasta mi cuarta hija la lactancia no me fue mal pero lo hacía porque sabía que era lo mejor para ellos; sin embargo, no podía disfrutar pues me preocupaba que no engordasen suficiente, etc….Tenía dudas de dejarlo muchas veces, y solo logré darles de mamar hasta los 4 meses. Entonces apareció Sara, en esta situación que os he comentado, con la depresión postparto, insegura con la lactancia…. Recuerdo estar con mi hija María intentando amamantarla; ella estaba muy inquieta, yo paseaba con la niña en brazos mientras la agitaba; no conseguía darle de mamar y Sara me vio y me dijo: siéntate, me colocó a la niña en una postura que la niña empezó a succionar sacando más leche que nunca y yo sin hacer nada. ¡No me lo podía creer!. Desde ahí no he dejado de hablar con ella y me ha llevado todas mis lactancias.

He podido disfrutar de la lactancia, sin ninguna duda de nada, pues Sara con muchísima paciencia y cariño me lo ha explicado todo. Me ha dado libros sobre lactancia para estar informada, ha respondido a todas mis dudas e inquietudes. A mi hija María le di de mamar hasta los dos años. Sara cambió totalmente mi relación con mi hija pues al disfrutar amamantando a tu bebé aumentas la seguridad y la relación afectiva con tu hijo. Te sientes muy feliz.

Después de María nacieron Teresa y Juan, a los cuales también amamanté pero esta vez sin ningún miedo y disfrutando todo el tiempo, gracias a Sara. A Teresa le di de mamar dos años y a Juan tres años.  ¡Gracias Sara por enseñarme los secretos de la lactancia pues ha sido un tiempo precioso!.

Mamen & Daniel (Acompañamiento en la Lactancia)

Sara, cómo agradecerte todo el bien que nos has hecho!

A mí, por ayudarme en la crianza de mis hijos, no sólo a mis bebés que tenía que amantar, también a mi marido y al resto de mis hijos que necesitan para estar bien, que su mujer y su madre esté feliz.

Por entonces era una madre feliz con cuatro hijos preciosos. Me quedé embarazada, de mellizas. Menuda bomba! A mi marido le costó meses reaccionar. Mis hijos encantados con la noticia. Y yo contenta pero asustada, sabía que no iba a ser fácil aún teniendo experiencia.

Desde el principio estuve acompañada, por supuesto y especialmente por mi marido, que pronto tuvo que ocuparse de mi y nuestros hijos durante mi reposo, y también por Sara que como mujer podía comprender muy bien como me sentía y que derrochó su sabiduría y experiencia conmigo.

Con el paso del tiempo lo veo más claro, Sara me acompañó, me guió, se alentó, me instruyó, me consoló, me animó, me dio mucha seguridad durante el embarazo y la crianza. Yo sabía que ella estaba allí para todo. Me animó en un duro verano de reposo absoluto por riesgo de parto prematuro. Me animó a continuar contenta día tras día, inmóvil en mi cama, sabiendo que era lo mejor para mis hijas, que cada día era un maravilloso regalo para ellas. Hubieron momentos difíciles, sustos, varias idas y venidas al hospital, pero aguantamos hasta la semana treinta y tres. Por fin estaban con nosotros! Dios nos cuidó muchísimo y todo fue muy bien, eran dos bebitas prematuras muy sanas. Se quedaron ingresadas en cuidados intermedios por su bajo peso, 2.200 y 1.500 g y su inmadurez, pero estaban muy bien.

 

Sin embargo lo "divertido"acababa de empezar. Yo estaba recuperándome de la cesárea y de tres meses de reposo y las niñas ingresadas. Eso sí, yo sabía muy bien lo que tenía que hacer, Sara me lo había explicado con precisión, me había "preparado" para este tiempo. Así que en cuanto pude fui a sacarme leche para mis niñas. Puse en práctica el método canguro y pasé todo el tiempo que pude con ellas. A la semana me dieron el alta, me sacaba la leche en casa y me iba al hospital todos los días, durante una quincena más o menos, hasta que les dieron el alta a ellas. Todos en casa las esperábamos con gran ilusión. Fue un tiempo muy intenso, Sara me corrigió y enseñó posturas, estuvo allí para mis dudas e inquietudes, me enseñó a ir paso tras paso, fueron tantas cosas. Eran niñas aún prematuras, a las que les costaba succionar, hacían tomas de biberón con la leche que me extraía, que fuimos sustituyendo poco a poco, hasta que por fin la lactancia exclusiva al pecho, estuvo bien establecida. Tiempo de mucho cansancio para mí y mi marido, pero también de mucha satisfacción por dar lo mejor de nosotros mismos a nuestras hijas, a nuestros seis hijos. Y todo gracias al apoyo fundamental de Sara, que me ayudó a sacar lo mejor de mi como madre.

Gracias Sara.

 

 

Esther y Diego (Acompañamiento en la Lactancia)

"Mi hijo Diego apenas tiene 1 mes y me considero muy afortunada por cómo ha sido el inicio de mi maternidad: embarazo sin molestias, practicando natación hasta el final, parto natural corto y con poco dolor, piel con piel y enganche al pecho nada más nacer... tras el parto, no me planteaba que nada pudiera salir mal después de haber pasado lo que yo pensaba que era lo más duro.

 
Me había informado muchísimo sobre el embarazo, parto y postparto, pero ahora me doy cuenta que muy poco sobre lactancia materna. Desde el principio tenía claro que esa era mi elección, pero ingenua de mí, pensaba que sería fácil, que el bebé y yo poseemos el instinto y que sería ponerlo y mamar. 
 
Y no fue así: el bebé nació con 37 semanas, con el frenillo un poco corto, y algo aletargado; yo con cero preparación real sobre lactancia y habiendo recibido información contradictoria en el hospital y de mi entorno. El resultado: para el bebé fue pérdida de peso, deshidratación e hipoglucemia. Para mí, fue ansiedad, tristeza y pérdida de seguridad en mí misma. Tuve  que darle refuerzo de biberón con leche artificial, lo que hizo que mi hijo ya no quisiese mamar, (porque prefería dormir y recibir la leche del biberón sin mucho esfuerzo) y que confundiese el pezón con la tetina.
 

  

Llamé a Sara bastante desesperada, después de leer su web y los testimonios de madres en situaciones parecidas. Me dio cita el mismo día a última hora para que no pasase un día más sin alimentarse de leche materna y con biberón. Tras escucharnos con atención y revisar al bebé, me dio unas indicaciones y me ayudó a poner el bebé a mamar con un agarre correcto. El agarre fue casi instantáneo. Lloré de felicidad. Sara no pudo ser más amable, dándonos consejos e indicaciones para conseguir la lactancia materna. ¡Yo había estado a punto de rendirme!
 
Necesité una segunda visita para afianzar mi técnica y para conseguir un buen agarre. Pero no fueron solo las visitas a su consulta lo que hizo que consiguiera instaurar la lactancia materna, fue el seguimiento que hace a través de móvil, animándome, dándome consejos e información y mucha visión positiva, que en esos momentos me hacía mucha falta para recuperar la confianza y seguridad.
 
Ahora que disfruto con mi bebé de la lactancia, que lo veo con energía y cogiendo peso, me doy cuenta de cuánto hacen falta personas profesionales como Sara y cuan importante es su trabajo, ahora entiendo como hace unos años tantísimas madres renunciaban a la lactancia materna. Espero que mi experiencia sirva de apoyo para otras madres: no abandoneis, buscad ayuda y con paciencia y actitud positiva podréis conseguirlo".