por Sara | Mar 23, 2026 | LACTANCIA MATERNA
La melatonina actúa como un auténtico transductor neuroendocrino de la ritmicidad circadiana. Es decir, funciona como una señal biológica que traduce la información ambiental de luz y oscuridad en mensajes hormonales capaces de organizar los ritmos internos del organismo. En el recién nacido, esta función resulta especialmente relevante, porque al nacer su sistema circadiano todavía es inmaduro y necesita señales externas que le ayuden a sincronizar su reloj biológico con el ciclo día-noche. En este contexto, la leche materna no solo nutre: también aporta información temporal. La melatonina presente en la leche, sobre todo durante la noche, parece constituir una de esas señales cronobiológicas que orientan al lactante en la progresiva organización de sus ritmos de sueño y vigilia.
- Suplencia de la carencia neonatal de melatonina
Durante las primeras semanas de vida, el bebé no produce todavía melatonina endógena de manera circadiana. Las revisiones recientes sitúan esta maduración, en términos generales, a partir de los 2–3 primeros meses, aunque algunos trabajos señalan que la ritmicidad puede consolidarse más claramente entre las 6 y 12 semanas o incluso algo más tarde según el contexto madurativo. En los prematuros, esta inmadurez puede prolongarse. Antes del nacimiento, el feto dependía de la melatonina materna que atravesaba la placenta; tras el parto, ese aporte placentario cesa bruscamente. Por ello, en los primeros meses, la leche materna se convierte en una fuente exógena de melatonina, especialmente importante durante la noche, cuando sus niveles aumentan de forma fisiológica.
Este punto es clave porque muestra que la lactancia materna no solo cubre necesidades energéticas o inmunológicas, sino también necesidades de programación biológica temprana. La melatonina nocturna de la leche actuaría, por tanto, como una ayuda transitoria mientras el sistema pineal del lactante madura y comienza a generar su propio patrón circadiano.
- Efecto sobre la calidad del sueño del lactante
La evidencia disponible sugiere que los lactantes amamantados presentan incrementos nocturnos más regulares de metabolitos de melatonina y, en varios estudios, un patrón de sueño nocturno más consolidado que los lactantes alimentados con fórmula. Se ha descrito mejor eficiencia del sueño, mayor duración del sueño nocturno y menor fragmentación. Sin embargo, conviene expresarlo con prudencia: aunque estos hallazgos aparecen en estudios y revisiones, el sueño infantil depende de múltiples factores y no puede atribuirse únicamente a la melatonina de la leche. Aun así, esta hormona se considera uno de los componentes más plausibles para explicar parte de esa diferencia.
También se ha observado una menor incidencia de cólicos en bebés amamantados en algunos estudios. Esta asociación resulta biológicamente verosímil, ya que la melatonina no solo tiene efecto cronobiótico e hipnótico, sino también acciones sobre la motilidad y el músculo liso gastrointestinal. De nuevo, debe hablarse de una relación probable o plausible, no de una causalidad definitiva y exclusiva.
En cuanto al establecimiento temprano de los ritmos circadianos, varios trabajos apoyan que la alimentación con leche materna favorece una maduración más rápida del ritmo actividad-reposo. La idea de que los bebés alimentados exclusivamente al pecho lo establecen antes que los alimentados con fórmula es consistente con la literatura sobre crononutrición, aunque las cifras exactas deben manejarse con cautela porque pueden variar entre estudios. Es más seguro afirmar que la lactancia materna parece asociarse a una maduración circadiana más precoz, especialmente cuando se mantiene la exposición adecuada a señales ambientales como la luz diurna y la oscuridad nocturna.
- Crononutrición: la leche materna cambia según la hora del día
Uno de los conceptos más fascinantes es el de crononutrición. La leche materna no tiene una composición estática: sus componentes bioactivos varían a lo largo del día. La melatonina, en concreto, es prácticamente indetectable durante el día y aumenta por la noche, alcanzando sus niveles máximos después de medianoche. Esto convierte a la leche nocturna en una suerte de “mensaje biológico de oscuridad” que informa al bebé de que es tiempo de descanso.
A partir de ahí surge la preocupación por el llamado mistimed feeding, es decir, ofrecer al bebé leche extraída en un horario que no corresponde con el momento en que fue producida. Por ejemplo, administrar por la noche leche extraída por la mañana implicaría dar una leche con poca o nula melatonina cuando el organismo del bebé esperaría señales nocturnas. La literatura reciente plantea que esto podría favorecer cronodisrupción o dificultar la adecuada sincronización circadiana, aunque todavía hacen falta más estudios clínicos para cuantificar su impacto real. Por tanto, es una hipótesis bien fundamentada y cada vez más considerada, pero aún en desarrollo.
En la misma línea, la exposición materna a luz artificial nocturna, especialmente luz azul, puede suprimir la secreción materna de melatonina. Dado que la melatonina de la leche depende del ritmo biológico materno, una alteración de ese ritmo puede reducir el pico nocturno que llega al lactante. Hay evidencia de que la disrupción circadiana materna, como ocurre en trabajo nocturno o exposición lumínica nocturna, se asocia a una disminución de la melatonina en la leche. Esto refuerza la recomendación práctica de favorecer ambientes nocturnos oscuros o con luz tenue cálida durante las tomas nocturnas.
- Efectos potenciales sobre el desarrollo cerebral
El papel de la melatonina no se limita al sueño entendido como descanso. En el neonato, el sueño —y de manera particular el sueño REM— participa intensamente en la maduración cerebral. Se ha propuesto que la llegada nocturna de melatonina a través de la leche podría favorecer estados fisiológicos de sueño más organizados y, con ello, procesos de activación neuronal, plasticidad y neurodesarrollo. Aquí es importante diferenciar entre lo demostrado y lo propuesto: la relación entre melatonina, sueño REM y neurogénesis neonatal es biológicamente plausible y está respaldada por literatura experimental y revisiones sobre neurodesarrollo, pero todavía no puede describirse como un mecanismo completamente probado en humanos lactantes sanos.
Además, la melatonina parece participar en el eje intestino-cerebro. Las revisiones sugieren que la leche materna, a través de melatonina y otros componentes bioactivos, influye en la microbiota intestinal, en la inmunomodulación y en la homeostasis del entorno intestinal, todo lo cual puede repercutir en el cerebro y en la regulación del sueño. De nuevo, este campo está en expansión, pero la hipótesis actual es muy sugerente: la melatonina de la leche no solo “da sueño”, sino que podría contribuir a organizar un ecosistema intestinal y neuroinmunológico que favorezca trayectorias de desarrollo más armónicas.
Síntesis final
En conjunto, la melatonina de la leche materna puede entenderse como una señal cronobiológica temprana que ayuda al lactante a transitar desde la dependencia del ritmo materno hacia la adquisición de su propia ritmicidad circadiana. Durante los primeros meses, cuando el bebé aún no produce melatonina de forma madura, la leche materna nocturna actúa como una fuente exógena que puede favorecer la organización del sueño, la consolidación del ritmo día-noche y posiblemente ciertos procesos de desarrollo neurointestinal y cerebral. Por eso, desde la perspectiva de la cronobiología, la leche materna no es solo alimento: es también información temporal.
por Sara | Dic 10, 2024 | CRIANZA RESPETUOSA
El porteo, o el acto de llevar a un bebé en un portabebés, ha sido una práctica común en muchas culturas a lo largo de la historia. Los beneficios del porteo para los bebés son numerosos y están respaldados por investigaciones científicas.
A continuación, presentamos algunos de los beneficios más destacados:
Desarrollo emocional y vínculo afectivo: El contacto físico constante entre el bebé y el cuidador durante el porteo fomenta un fuerte vínculo afectivo. Este contacto cercano ayuda a regular las emociones del bebé, proporcionando una sensación de seguridad y protección. Estudios han demostrado que los bebés que son porteados lloran menos y muestran menos signos de estrés.
Desarrollo físico: El porteo promueve el desarrollo físico del bebé. La posición ergonómica en un portabebés adecuado apoya el desarrollo saludable de la columna vertebral y las caderas del bebé. Además, el movimiento constante mientras se porta al bebé estimula el sistema vestibular, que es crucial para el desarrollo del equilibrio y la coordinación.
Estimulación cognitiva: Los bebés que son porteados están en una posición ideal para observar e interactuar con su entorno. Esta exposición constante a estímulos visuales, auditivos y táctiles enriquece su desarrollo cognitivo. Los bebés porteados tienen más oportunidades de aprender sobre el mundo que los rodea al estar a la altura de los ojos de los adultos.
Facilita la lactancia materna: El porteo puede facilitar la lactancia materna al permitir un acceso fácil y discreto al pecho. Esto puede ser especialmente útil para las madres que necesitan amamantar en público o mientras realizan otras tareas.
Beneficios para el cuidador: Además de los beneficios para el bebé, el porteo también ofrece ventajas para el cuidador. Llevar al bebé en un portabebés puede distribuir el peso de manera más uniforme, reduciendo la tensión en la espalda y los brazos. También permite al cuidador tener las manos libres para realizar otras actividades mientras mantiene al bebé cerca.
En resumen, el porteo es una práctica beneficiosa tanto para el bebé como para el cuidador. Proporciona un entorno seguro y estimulante para el desarrollo del bebé, al tiempo que fortalece el vínculo afectivo y facilita la lactancia materna. Por estas razones, el porteo es una herramienta valiosa en el cuidado infantil y debe ser considerado por los padres y cuidadores como una opción viable y beneficiosa.
El porteo, por tanto, es una práctica que va más allá de la simple comodidad. Es un gesto de amor y cuidado que tiene profundos beneficios tanto para el bebé como para el porteador.
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por Sara | Mar 30, 2022 | FORMACIÓN EN LACTANCIA MATERNA
Suelo leer historias de gente que tienen éxito en seguida, que a la primera consiguen lo que sea que desean: entran de primeras en la carrera que quieren estudiar, se quedan embarazados al primero intento, dan el pecho como si lo hubieran hecho antes infinidad de veces, o aprueban el examen de IBCLC la primera vez que se presentan.
Y todo eso me parece fenomenal, de verdad que sí.
Pero eso no es así siempre y me gustaría hablar hoy de cómo la perseverancia y del esfuerzo sostenido, que tanto mérito tienen para mí.
En realidad, dejaré que la protagonista hable por sí sola. Solamente te voy a dar alguna pincelada sobre cómo nos conocimos Gemma y yo. Fue el año pasado cuando me contactó para pedir información sobre el Curso de Habilidades de Comunicación en Lactancia Materna. Le conté qué era y cómo podía servirle esa formación para convertirse en IBCLC. Allí fue cuando me compartió que estaba muy desanimada por no haber aprobado el examen de Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna del 2020, tanto que no se quería presentar de nuevo.
Afortunadamente, después de hablar un poco, ella misma se dio cuenta de que no podía dejar pasar ese sueño sin luchar un poco más por él.
Los resultados hablan por ella: Gemma ya es IBCLC.
Voy a dejar que ella misma te cuente su recorrido hasta el gran premio de haberse convertido en Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna.
Soy Gemma, enfermera neonatal desde hace unos 15 años. Trabajo en un hospital muy pequeño de Hospitalet de Llobregat (Barcelona) pero con población venida de todo el mundo. Tengo dos hijos, a uno le di el pecho y al otro no. A raíz de mi primer parto empecé a formarme en lactancia materna – y hoy sigo formándome. Yo creo que nunca podemos dejar de hacerlo.
A mi hijo mayor no le di de lactar porque no sabía ni la milésima parte de lo que sé ahora, me puse muy enferma y ya di por hecho que no podría darle de mamar. Al segundo le di hasta los 4 años. En cuestión de 10-15 años la neonatología ha dado un cambio espectacular. La base de nuestros cuidados se centran en el desarrollo del recién nacido y la leche materna es el alimento principal.
Afortunadamente muchos profesionales se han dado cuenta de la responsabilidad que tienen en las maternidades y en la sociedad en general. A falta de tribu, tranquila, no estás sola, si tienes dudas aquí estamos para apoyarte y ayudarte con todas las garantias en lo que decidas.
Yo misma, por ejemplo, decidí ser IBCLC por compromiso con mi profesión. Como sanitaria que atiendo a tantas familias pensé que merecían a alguien con un amplio conocimiento en algo tan desconocido a veces pero tan importante siempre como es la alimentación de su hijo.
Y bueno, hace dos años tuve mi primera experiencia como postulante a IBCLC, suspendí y me desanimé mucho, muchísimo.
No tenía pensado volverme a presentar pero no sé cómo di con Sara y su “Maternidad acompañada”, pedí información y el huracán Sara me convenció para presentarme, otra vez.
Para esta última convocatoria necesitábamos 5 horas de formación en comunicación, así que me apunté a su curso. El curso me encantó, los apuntes no tenían lo que debías saber y punto, sino que eran súper trabajados y muy bien desarrollados. Fue un curso de solo 5 horas pero me hizo ver un montón de aspectos sobre la comunicación con mis pacientes que hasta ese momento no contemplaba.
Sara es muy persuasiva y luchadora acérrima, y decidí seguir con ella para prepararme para mi segunda vez en el examen para ser IBCLC.
Me ayudó a ver el examen de otra manera, a ampliar mis miras con las imágenes y disfrutar de todo lo que estaba aprendiendo.
Como tenía disponibles varias formatos de preparación, yo elegí una que no tenía apuntes pero sí preguntas de los temas, 3 conferencias y ayuda siempre que lo necesitara. La realidad es que a pesar que no tenía acceso a los apuntes, me facilitó algún tema que mejoró bastante respecto el año anterior.
Que tiene de especial, pues ella misma. Es muy ordenada, dice las cosas claras y no pierde el tiempo. Tiene un amplísimo conocimiento sobre la materia pero no cae en fundamentalismos.
Sara no accepta un “no” por respuesta y el “no puedo” o “no lo conseguiré” no forman parte de su vocabulario. No voy a negar que el examen es un carrera de fondo que precisa mucho estudio pero cuando el esfuerzo se hace en compañía es mucho más llevadero.
Por cierto, ¡¡hoy soy una orgullosa IBCLC!!
Colgué el diploma en el despacho de mi casa donde están todos nuestros logros fruto del esfuerzo y el sacrificio.
Además, tengo que decir que el hecho de que sea IBCLC hace que mi valoración y opinión tengan mucho peso entre mis compañeros. Y puedo ver como muchas familias se van a casa con otra visión de la lactancia, un proceso que necesita de tiempo, paciencia y mucho amor.
Menos mal que no renunció a su sueño, ¿verdad?
Ahora hace del mundo un lugar mejor, cuidando el vínculo que acaba de nacer en las familias con las que trabaja.
Si tú también quieres cuidar a las madres y sus bebés y apoyar la lactancia materna desde el amor, la comprensión y la empatía, te animo a que te prepares para ser Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna.
Hay tantas familias que te necesitan…
por Sara | Mar 23, 2022 | FORMACIÓN EN LACTANCIA MATERNA
La semana pasada te hablaba de qué es una Consultora Internacional Certificada en Lactancia Materna y acababa compartiendo contigo mi motivación para convertirme en IBCLC.
En esta ocasión me gustaría compartir contigo la historia de Barbara. Cuando le pregunté cómo había llegado a ser IBCLC, me contó lo que viene a continuación.
Que ¿qué Barbara? Barbara Wilson-Clay, la mismísima autora de “The Breastfeeding Atlas”, uno de los libros imprescindibles para la lactancia.
Te dejo que la escuches y al final te cuento un par de cosas que te van a interesar:
“A los 20 años trabajaba como profesora de secundaria. Allí fue donde desarrollé mis habilidades de enseñanza y descubrí cuánto disfrutaba ayudando a las personas a aprender.
Durante varios años, cerca de cumplir los 30, trabajé como investigadora de abuso infantil en un centro comunitario de salud mental. Ver familias disfuncionales y violentas fue difícil, ¡a veces desgarrador! Me dio ganas de aprender cómo garantizar familias más saludables.
Comencé a leer la literatura científica sobre la teoría del apego. Me convencí de que facilitar el vínculo materno-infantil era un paso fundamental para prevenir el abuso y el abandono infantil.
Cuando me quedé embarazada en 1977, supe que quería amamantar. Desde el principio me fascinó el comportamiento de mi propia bebé. Nunca dejé de sentirme fascinada por los recién nacidos. Me involucré con La Liga de la Leche pronto cuando mi hija tenía alrededor de 9 meses – cuando comencé a sentir presión para destetarla. Su apoyo fue fundamental para que pudiera seguir amamantándola.
Mi participación en La Liga fue donde comenzó mi educación para brindar apoyo en lactancia materna a otras personas. Me convertí en Líder de La Liga de la Leche en 1981, y luego en Líder de Coordinación en Texas y finalmente en Líder de Recursos de Coordinación para la mitad occidental de los EE.UU.
Mi papel como líder de recursos de coordinación me puso en contacto con muchas situaciones complicadas de problemas de lactancia. Me interesé cada vez más en la ciencia de la lactancia y en el tema del apoyo de madre a madre. A principios de la década de 1980, interactué con algunas de las personas (muchas en el departamento de Coordinación de La Liga de la Leche Internacional) que estaban formando IBLCE.
Compartí ideas e hice algunas cartas para ayudar a obtener fondos de subvención para ese proyecto. Sin embargo, estaba ocupada teniendo bebés y vivía demasiado lejos geográficamente del centro de esa actividad para ser tan útil como me hubiera gustado. Tuve a mi tercer bebé en 1985, por lo que no me presenté al examen para convertirme en IBCLC hasta 1987.
Cuando mi hija menor tenía 3 años, sus pediatras me invitaron a unirme a su práctica como su asesora de lactancia. Trabajé en su oficina durante más de un año antes de lanzar mi propia práctica privada, Austin Lactation Associates. Durante los siguientes 7 años tuve una clínica independiente donde veía un promedio de 500 clientes cada año. Ayudé a las madres trabajadoras e hice un poco de asesoramiento corporativo, ayudando a las empresas a establecer salas de extracción, etc.
Sin embargo, la mayoría de mis referencias eran de médicos que tenían una madre o un bebé con una situación complicada. Trabajé con bebés con síndrome de Down, paladar hendido, defectos cardíacos y varios síndromes genéticos, y muchos bebés prematuros después del alta hospitalaria. Vi a madres con mastitis, abscesos, cáncer de mama, traumatismos mamarios posquirúrgicos y muchos otros tipos de circunstancias inusuales. En 1996, debido a las necesidades familiares, cerré mi clínica y comencé una práctica de visitas domiciliarias que continuó hasta que me retiré de la práctica activa en 2016. Ahora muchos de mis “bebés” son adultos y durante este año COVID descubrí que ¡todavía sigo brindando asesoramiento telefónico para ayudarlos con sus bebés!
Otra parte notable de mi carrera ha sido la promoción de los bancos de leche para bebés prematuros y vulnerables. A finales de la década de 1990, formé parte de un pequeño grupo de médicos y enfermeras que trabajaban juntos para fundar el Banco de Leche Materna en Austin (www.milkbank.org). Estuve en esa junta directiva durante 12 años. Nuestro banco de leche sin fines de lucro es ahora un centro regional de bancos de leche. Además de proporcionar leche, asesoramos a otros bancos de leche en los EE.UU., Canadá y desde lugares tan lejanos como China y Polonia. Sigo siendo asesora de este proyecto.
En mi vida personal, soy viuda (mi esposo murió en 2008, después de 40 años juntos). Tengo 3 hijas, 2 nietos y 2 perros. Crío gallinas, trabajo en el jardín y toco varios instrumentos en una banda junto con otras 5 señoras mayores.”
Impresionante, ¿verdad?
Es difícil quedarse con un solo aspecto de lo que ella cuenta, pero para mí hay una frase que es clave:
Me convencí de que facilitar el vínculo materno-infantil era un paso fundamental para prevenir el abuso y el abandono infantil.
Pienso igual que ella. En mi experiencia de 12 años apoyando y asesorando lactancias maternas, no hay nada más importante que esa relación.
Tan convencida estoy de ellos que estoy dedicando mi vida a facilitar ese vínculo entre la mamá y el bebé.
Y la principal forma de conseguirlo es en mi práctica como IBCLC y formadora de IBCLCs.
No paro de decirlo y no me cansaré de repetirlo: necesitamos que haya cada vez más asesoras de lactancia y profesionales de la salud que se conviertan en IBCLCs.
Y si tú también quieres seguir este camino y convertirte en una protectora de la díada mamá-bebé, en una especialista de la lactancia materna reconocida a nivel internacional, te recuerdo que ya he abierto la matrícula para la preparación del examen de IBCLC.
Aquí está la página del curso donde comprobar todo lo que puedes lograr.
Sara García, tu IBCLC
Enlace de muchísimo interés:
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